Dietas para el corazón

Deporte y Salud

En numerosas ocasiones hemos oído la expresión “somos lo que comemos“ , y es cierto. No se trata de comer mucho para tener una vida mejor y una salud excelente. Lo importante es comer bien, nutrirse de manera adecuada y satisfactoria. La obesidad nos puede acarrear problemas cardíacos por el aumento del colesterol en sangre, nuestra salud se resiente por el exceso de grasa y también lo hace nuestra personalidad y la relación con los demás. Aquí les vamos a dar unas dietas que pueden ayudar a mantener un peso óptimo y un corazón saludable.

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Distintos tipos de dietas

Dieta hipocalórica

Esta dieta debe ser equilibrada y la reducción calorica siempre se hará en relación a lo el paciente acostumbra a comer. Las dietas muy restrictivas y aburridas conducen a un abandono en su seguimiento.

La grasa es el nutriente con más alto valor energético, por lo tanto deberás controlar su ingesta pero nunca eliminarla totalmente ya que contiene ácidos grasos esenciales y es vehículo de vitaminas liposolubles.

Debes prescindir del azúcar y la miel para endulzar los alimentos. Los edulcorantes acalóricos son una opción, aunque es mucho mejor y aconsejable si te acostumbras al sabor natural de los alimentos.

Dieta baja en grasas

Está especialmente indicada para aquellas personas con alteraciones de los lipidos sanguineos: el colesterol o los trigliceridos elevados. El aporte de colesterol alimentario debe ser inferior a 300 mg/dia.

Los alimentos se deben cocinar de forma ligera a la plancha, al horno, al vapor o en papillote, evitando siempre consumir fritos. Las vísceras, el marisco, los embutidos y las carnes grasas están especialmente desaconsejadas por su alto contenido en colesterol y/o grasas saturadas. También debes reducir el consumo de huevos y de preparaciones que los contengan como mayonesa, flanes, cremas…etc.

Presta especial atención al contenido lipídico de los precocinados, aperitivos, salsas y otros productos comercializados. Mucho cuidado con las “grasas vegetales“ o “aceites hidrogenados“ porque son grasas predominantemente saturadas.

Dieta baja en sodio

Debemos saber que el sodio no se encuentra unicamente en la sal de mesa, todos los alimentos lo contienen y algunos en cantidades importantes. Si aprendes a reconocerlos te será mucho más fácil llevar una dieta baja en sodio. Sustituye la sal de mesa por especies o hierbas aromáticas.

Evita los alimentos ahumados, embutidos, quesos curados, aceitunas, aperitivos, pastelería, pan de molde, margarinas saladas, aguas con gas, cubitos de caldo, sopas de sobre, concentrados de carne y salsas preparadas, todas las conservas y alimentos precocinados en general. Aumenta el consumo de verduras, hortalizas, patatas y legumbres ya que contienen potasio en cantidades importantes y actúan aumentando la excreción de sodio en la orina. Procura consumir pescado a menudo, tanto de río como de mar.

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